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Si te cuesta interpretar con rapidez la hora en un reloj de manecillas o deletrear al revés la palabra «murciélago», si dudas al señalar la izquierda, si te lías incluso con operaciones matemáticas que sabes hacer de sobra o si necesitas releer para entender un texto, es muy posible que tú también tengas dislexia.
CÓMO COMPENSAR LA DISLEXIA EN CASA, EN EL AULA O ANTE UN EXAMEN
Este libro explica por qué la dislexia no se detecta en la mayoría de los casos, cómo reconocerla y, sobre todo, cómo compensarla para que deje de pesar, de manera que el trastorno específico del aprendizaje de la lectoescritura, tan injustamente percibido pese a lo extendido que está, no condicione la vida de quien lo tiene.
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