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"Siete maneras de arder" es un descenso poético a los rincones más oscuros que todos tenemos dentro, donde los siete pecados capitales no son condenas morales sino territorios del deseo: cartografías precisas del hambre, el orgullo, la envidia, la ira, de esa perturbadora atracción que a veces nos arrastra aun sabiendo que la dirección tomada no es moralmente aceptable.
Alejandra Cortina convoca a Hieronymus Bosch, a Dante, al Eclesiastés y a Satanás en un mismo libro, y los hace hablar con la voz de alguien que podría ser tú. Escrito en inglés y traducido al español por la propia autora, este poemario nace de la intersección entre la tradición teológica medieval, la iconografía flamenca —en particular el universo de El Bosco— y una mirada generacional que no teme confrontar los grandes sistemas morales desde la experiencia más personal. Con diecinueve años,
Alejandra Cortina irrumpe en la literatura con una obra de ambición y madurez inusuales que pone al lector delante del ojo que nunca parpadea y todo lo ve. Desde la lujuria que orquesta con paciencia litúrgica hasta el orgullo que entiende por qué los ángeles caen hacia arriba antes de caer del todo; desde la pereza que elige morir sin el decoro del placer hasta la ira que afila el acero con la certeza de quien lleva razón: Siete maneras de arder recorre los pecados como sistemas estéticos y filosóficos;
formas de estar vivo que la Iglesia nombró para gobernar y el arte lleva siglos devolviendo a su verdadero dueño: la forma de mirar. Al final, después del pecado, la muerte, el infierno y el cielo, queda solo una pregunta imposible de sacudirse: ¿Qué vale más: la salvación que apaga el deseo, o el impulso vulgar, indefendible, de seguir queriendo que todo signifique algo? Alejandra Cortina irrumpe en la poesía con un libro inteligente, puede que perturbador para unos y sanador para otros, que rezuma esteticismo,
vitalismo y filosofía.
AUTOR
Alejandra Cortina Cué nació en Madrid el 1 de marzo de 2006. Hija única del empresario Alberto Cortina y de Elena Cué, creció
en un entorno donde la cultura, la filosofía y la literatura no eran ornamento sino conversación cotidiana. Se formó en el colegio
Saint-Chaumond de Madrid, donde desarrolló una marcada pasión por la literatura en lengua inglesa y una sensibilidad visual que
cultiva también a través de la fotografía. Entre sus referentes intelectuales heredados de su madre figuran Nietzsche, Nabokov y
Goethe: una constelación que no es ajena a la voz que atraviesa estas páginas.
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