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Tras la publicación de la respuesta de Averroes en su Tahâfut al-Tahâfut (La refutación de la refutación), esta edición presenta la obra que originó aquel célebre debate: el Tahâfut al-Falâsifa (La refutación de los filósofos), compuesto por Abû Hâmid al-Ghazâlî, conocido como Algacel. Se ofrece aquí, por primera vez en español, una traducción íntegra y anotada de este texto decisivo para comprender el pensamiento islámico medieval y el trasfondo intelectual de la réplica averroísta.
Escrito a finales del siglo XI, el Tahâfut al-Falâsifa constituye un examen crítico de las doctrinas metafísicas defendidas por los filósofos de herencia griega, especialmente Avicena y al-Fârâbî. Algacel analiza cuestiones centrales, como la creación o eternidad del mundo; los atributos divinos; el conocimiento de Dios; la causalidad; la naturaleza del alma, y la resurrección de los cuerpos. Su objetivo es mostrar que la especulación filosófica, cuando sobrepasa ciertos límites y pretende resolver por sí sola los problemas últimos de la fe, incurre en contradicciones que afectan a los fundamentos de la religión revelada. El texto funciona también como una advertencia contra quienes, deslumbrados por la lógica y el prestigio de los sabios antiguos, adoptan sin examen crítico doctrinas ajenas al marco teológico del islam.
La presente edición incorpora notas filológicas y explicativas que permiten seguir con claridad un tratado complejo y metodológicamente riguroso. La refutación de los filósofos no solo es una pieza esencial de la historia intelectual del islam, sino que constituye el punto de partida indispensable para entender la respuesta de Averroes. Por ello, tras haber presentado ya la réplica averroísta, se ofrece ahora al lector la obra original que la provocó, completando así el conjunto del gran debate filosófico entre el Oriente islámico y al-Ándalus.
AUTOR
Al-Ghazali (c. 1057–1111), conocido en Occidente como Algazel, fue un destacado polímata persa, teólogo sufí, jurista, filósofo y místico, considerado una de las figuras más influyentes de la filosofía islámica. Miembro de la escuela jurídica shafi?í, desempeñó un papel decisivo en la integración del sufismo dentro de la ortodoxia suní, otorgándole legitimidad doctrinal. Su obra más célebre, I?ya? ?ulum al-din (El resurgimiento de las ciencias religiosas), buscó revitalizar la espiritualidad islámica, restaurando las enseñanzas éticas y místicas de los primeros musulmanes. Formado profundamente en las corrientes filosóficas de su tiempo, conoció a fondo el pensamiento de al-Kindi, al-Razi, al-Farabi y, especialmente, Avicena. Sin embargo, terminó decepcionado con la filosofía racionalista, convencido de que no proporcionaba una verdad última y de que se había apartado de la revelación. Su giro hacia el misticismo lo llevó a criticar con rigor la filosofía peripatética. En Tahafut al-falasifa (La incoherencia de los filósofos), empleó las mismas herramientas lógicas que dominaban los filósofos para argumentar que sus conclusiones eran erróneas y contrarias al islam. Esta obra tuvo un enorme impacto intelectual y provocó respuestas posteriores, entre ellas la célebre refutación de Averroes. Con su pensamiento, marcó un punto de inflexión duradero en la teología y la espiritualidad islámicas.
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