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En los últimos años del imperio zarista, la figura de Grigori Rasputín surge desde las profundidades de la estepa siberiana para instalarse en el corazón del poder en San Petersburgo.
Klabund construye en esta obra un retrato crudo de la agonía de la monarquía rusa, donde la fe mística y la ambición política convergen en un escenario de decadencia absoluta. La narración sigue el ascenso del monje desde sus raíces humildes hasta su consolidación como consejero espiritual de la zarina Alejandra, cuya desesperación por la salud del heredero al trono abre las
puertas de palacio a la influencia de este personaje. A través de una prosa expresionista de carácter cinematográfico, el autor disecciona los mecanismos de una corte asfixiada por el absolutismo y la superchería. Mientras la Primera Guerra Mundial desangra al país y la corrupción carcome las instituciones, Rasputín actúa como catalizador de las fuerzas sociales que desembocarán en la
revolución. El texto explora la dualidad de un hombre percibido simultáneamente como santo y demonio, cuya presencia precipita el fin de una era. El conflicto escala con la aparición de figuras como el príncipe Félix Yúsupov, decidido a eliminar a quien considera la vergüenza de la nación.
El relato de los conspiradores y el destino final de los Romanov se entrelazan en una danza hacia el caos. Esta obra ofrece una perspectiva sobre la fragilidad del poder y el choque entre un mundo feudal en descomposición y los albores de una nueva estructura social que definirá el rumbo del siglo XX.
AUTOR
Alfred Henschke alias Klabund, (Crossen del Oder, hoy Krosno Odrzańskie, 1890 – Davos 1928), fue un prolífico, multifacético e inquieto escritor alemán cultivador de prácticamente todos los géneros y subgéneros. Su Círculo de tiza, uno de los mayores éxitos teatrales de la República de Weimar, inspiró a Brecht El círculo de tiza caucasiano. El cabaret fue también para Klabund su estrado de expresión (el Voltaire en Zurich, el Simplicissimus en Munich, el Schall und Rauch o el café Größenwahn en Berlín). Y la tuberculosis, su inseparable compañera desde los 16 años. Locarno, Arosa, Brioni y Davos, sus refugios donde componía novelas históricas (Moreau, Mohamed, Bracke, Pjotr, Rasputín o Borgia), miles de poemas con predilección por el componente erótico y chansons. Un total de 70 obras en 20 años bajo el ritmo trepidante de quien sabe que tiene los días contados.
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