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Las memorias de la Guerra Civil del que llegaría a ser alcalde de Sevilla, procurador en Cortes y hasta «jefe marcador de animales del otro lado de las Grandes Aguas Azules» de Oklahoma City. El retrato vibrante de un personaje irrepetible, un sevillano de raza cuya obra dejó una huella indeleble en su tierra y hasta allende los mares. Ingeniero agrónomo, liberal convencido y caballero discreto pero franco, Moreno de la Cova navegó entre la distinción de la grandeza española y la dureza del campo patrio con una elegancia natural. Esta reedición revisada y prologada que rescata sus memorias, la primera desde 1984, despoja al mito de sus ornamentos para revelarnos al hombre: un océano de contradicciones y virtudes que personifica la esencia misma de una Andalucía señorial, dialogante y eterna. La singladura del protagonista de este libro se halla, como la de toda una nación, marcada por el estallido de su Guerra Civil. Alistado en Artillería, sobrevive al asedio de Garabitas y a la tragedia de la Marañosa, y las brutales escenas presenciadas, unidas a la fatal pérdida de compañeros entrañables, forjan indefectiblemente su carácter. El futuro alcalde que quiso hacer de Sevilla una metrópoli sureuropea se entrega en estas líneas a su recuerdo, admirablemente enciclopédico, del mundo que lo moldeó, de esa intrahistoria de horror y heroísmo (y de cotidianidad) que solo él podía contar. Su testimonio humaniza una era despersonalizada por el relato oficial. Fue procurador en Cortes, ostentó la alcaldía honoraria de municipios nacionales y extranjeros, poseía las llaves de seis ciudades norteamericanas y Oklahoma City lo nombró «jefe marcador de animales del otro lado de las Grandes Aguas Azules». Pero, antes de eso, Félix Moreno de la Cova había librado mil batallas. Aquí lo narra.
AUTOR
FÉLIX MORENO DE LA COVA (Palma del Río, Córdoba, 1911-1999) fue el varón mayor y el segundo hijo de los nueve que tuvieron Félix Moreno Ardanuy y Enriqueta de la Cova. Estudió el bachillerato en los Maristas de Jerez de la Frontera y se trasladó a Madrid, donde hizo la carrera de ingeniero agrónomo. Tras el paréntesis de la Guerra Civil, ingresó en el Estado como funcionario de Catastro en Cádiz. En 1947 se casó con Carmen Maestre Lasso de la Vega y de su matrimonio nacieron tres hijos: Félix, Juan M.ª y Enrique. Aunque su padre era un importante empresario agrícola y ganadero, él quiso hacer un recorrido independiente al negocio familiar: en los años 50 y 60 presidió SACA, fábrica de tractores ubicada en Sevilla, y fundó junto con amigos la empresa de Servicios Agrícolas Aéreos, la Algodonera Andaluza y otras varias más. Tras enviudar en 1965, fue nombrado alcalde de Sevilla en febrero de 1966 —quiso hacer de ella la Metrópoli del sur de Europa— y, posteriormente, diputado a Cortes; ocupó el cargo de delegado de Agricultura del 1970 a 1980. Fue condecorado con cinco grandes cruces: Mérito Civil, Militar, Rubén Darío, Alfonso X el Sabio y Mérito Agrícola. Ganadero de reses bravas, gran conversador y tertuliano, fue presidente del Aero Club y del Club Pineda. Dedicó sus últimos años a viajar, a leer y escribir. Falleció en marzo de 1999.
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