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Encadenado en una tierra hostil, Al-Mutámid, antiguo soberano de Sevilla, reconstruye el camino que lo llevó del poder absoluto a la ruina. Heredero de una dinastía forjada entre intrigas y violencia, gobernó un reino brillante y despiadado. Poeta refinado y monarca implacable, protegió a sabios y artistas mientras conquistaba territorios, eliminaba rivales y desafiaba tanto a reyes cristianos como a clérigos fanáticos. Sevilla creció, se enriqueció y se convirtió en el centro de Al-Ándalus bajo su mandato. Pero el equilibrio se rompió. Las conspiraciones internas, la presión militar y la llegada de fuerzas más duras y dogmáticas precipitaron la caída del reino. La ciudad fue tomada, su familia dispersada, sus hijos asesinados o reducidos a la esclavitud. El rey poeta terminó prisionero, lejos de todo lo que había construido. Desde el cautiverio, Al-Mutámid recuerda batallas, traiciones y amores, consciente de que cada victoria llevaba ya escrita la derrota. Esta novela narra la ascensión y la caída de un hombre que lo tuvo todo y lo perdió todo, y de un mundo donde el poder y la belleza caminaron siempre al borde del abismo.
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