|
¿Qué ocurre cuando una institución deja de preguntarse si funciona bien? Justicia, ¿quién responde? es una mirada crítica a una Justicia que ha cambiado mucho menos que la sociedad a la que sirve. Una organización que ha incorporado tecnología, reformas y nuevos medios, pero que conserva una cultura burocrática, resistente a la evaluación, a la responsabilidad y al cambio. Tras veinticinco años fuera de la carrera judicial, el autor regresa a los tribunales y observa con otros ojos sus inercias, sus incentivos y sus contradicciones. Su conclusión es incómoda: el principal problema de la Justicia no es el dinero: es la cultura. Esa cultura se refleja en una organización que rara vez mide resultados, que confunde estabilidad con inmovilidad y que ha convertido demasiadas veces el procedimiento en un fin en sí mismo. Mientras la sociedad se ha vuelto más rápida, más exigente y transparente, la Justicia continúa funcionando con lógicas heredadas de otro tiempo. Pero este no es un libro escrito contra los jueces ni contra quienes trabajan en los tribunales. Es, precisamente, una defensa de la Justicia frente a sus propias inercias. Una invitación a pensar qué debería cambiar para estar a la altura de la sociedad a la que sirve. Con experiencia, ironía y voluntad de reforma, este libro explica por qué una institución que no mide no aprende; y por qué, si nadie responde, cambiar resulta casi imposible.
|