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Faraón se adentra en una de las construcciones de poder más sólidas y duraderas de la Antigüedad: la figura del faraón. Lejos de ser únicamente un monarca absoluto, el rey de Egipto fue concebido como sacerdote supremo, garante del orden cósmico y mediador entre el mundo humano y el divino, una condición que sostuvo durante milenios la estabilidad política, religiosa y simbólica del país del Nilo.
A lo largo de un recorrido que abarca desde los orígenes predinásticos hasta el final de la independencia egipcia, David Barreras Martínez y Cristina Durán Gómez analizan la evolución histórica de la monarquía, sus privilegios, sus mecanismos de legitimación
y su relación con la sociedad, el clero y el territorio. La obra concede un lugar central a la iconografía regia, entendida como un sistema de representación dotado de eficacia mágico-religiosa y de una clara función política, capaz de convertir la imagen en realidad y la victoria simbólica en triunfo eterno.
El resultado es una lectura que combina historia, mito y arte para explicar por qué el faraón fue rey en la Tierra y dios en el Cielo, y cómo esa idea del poder logró presentarse durante siglos como inevitable, sagrada y permanente.
AUTOR
Cristina Durán (Ferrol , 1976) es historiadora, máster en Antigüedad Grecorromana y criminóloga. Ha participado en numerosas publicaciones. Actualmente, recorre Europa y Asia Menor en búsqueda de material bibliográfico y fotográfico.
David Barreras (París, 1976) es historiador y tecnólogo de alimentos especializado en microbiología. Autor de numerosas obras, también ha participado en diversos congresos y publicado varios artículos en revistas especializadas. Sus líneas de investigación siempre han tratado sobre la Antigüedad y el Medievo, y, en los últimos años, el Antiguo Egipto.
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